No importa el lugar


Visos de una jungla de asfalto, bañada por brillantes luces; azules, rojas y amarillas. Como un neón incandescente que jamás se apaga, y yo…

Respiro el calor del subsuelo, palpando la densidad del ambiente cargado, viendo sus caras impertérritas que parecen un eterno mediodía, o un indeciso hola y adiós, con miradas impersonales, que me permiten simular mi eterno exilio, y volver así a vestir mi sayo de ilusiones, y me siento, en un lugar tan mío, que nunca me ha pertenecido, y veo tu luz… se refleja en mis pupilas, tu mirada, clavándose en la mía, tus labios que besan los míos otra vez, como si nunca hubiera existido ese día, como si nunca te hubieras ido, como si nunca, me hubieras dicho, “Adiós cariño”

Millones de almas entrelazadas, apegadas a esta ciudad tan enorme, cientos de kilometros que le dan forma y frontera. Y aun así pueblas todas las esquinas para sorprenderme a cada paso que doy, ojalá que algun día cuando despierte de mis ilusiones, estés ahí de verdad, esperándome para amar.

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