Despertares


Como siempre, llega el final de la madrugada, pero, a horas inesperadas, al despertar, paseo el colchón por mi lacónica mirada mientras me entretengo unos minutos, acariciando el vacío que no ocupa nadie, dejándome llevar por el frío que transpira a mis yemas, antes de enfrentarme al terror nocturno que arremete al despertar, sardónico momento de un crepúsculo verde, que no termina de salir.

Mis pies desnudos, me impulsan hacia la ventana, a cada paso que doy, me torturan las espinas que los recubren, pero al final, llego a mi destino, observo mis plantas enrojecidas, doloridas, como cada mañana, mientras dejo marcada la huella de mi mano sobre el cristal, al mismo tiempo, que el sol me acompaña al otro lado con un rayo de luz, desde el horizonte.

No puedo evitar una irónica sonrisa, una vez más estoy como preso tras el cristal, en mi propia casa, en mi propio hogar, en mi propio yo…

Agito la cabeza para desembarazarme de estos pensamientos, me repito incesantemente que todo va bien, que no hay por qué temer, fijó mi mirada en la antesala, y allí me espera el verdadero placer, pero tengo miedo, miro mis pies y siguen heridos, el sol me empuja desde atrás por la ventana, su crepúsculo verde comienza a salir débilmente, mi colchón me retira la palabra, pues siempre incumplo la promesa de traer la moradora. Mi mente enferma y llena, me impide respirar, y de un alma oprimida, ha surgido otra opresora, que constriñe mis cavidades rojas, que provoca un latido intermitente, que da vida, pero no deja vivir.

Suspiro entrecortadamente, pues no me llega el aire, muevo los brazos y las piernas, pero no hay fuerza suficiente, trato de cerrar los ojos con fuerza y se me nubla la vista, incluso al mirar hacia el colchón noto crueldad en su sonrisa, el sol que me empuja, ya no da calor, tropiezo de nuevo con mi inmovilismo, y trastabillo contra el colchón que no me habla.

Tengo miedo, me siento tan pequeño que no me siento, mis ojos miran lo que no mira a mis ojos, mis manos palpan lo que no alcanzan mientras mi boca dice aquello que a mi boca no le dicen, tengo miedo, impotentes mis labios saborean la amargura que nunca saborearon, y mi oído escucha los gritos de terror de lo que nunca oyó, tengo miedo, pasó la noche y llegó la mañana mientras dormía, tiemblo, tengo miedo, me quedo helado, me estremezco, tengo miedo, tirito, castañeo…..te-tengo…lo que no tengo…

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